"Después de tantos años, nunca el sol le dijo a la tierra: estás en deuda conmigo. Pensad lo que puede hacer un Amor así... iluminar todo el Mundo".

lunes, 7 de febrero de 2011

Recetas

Recetas con chía


Tarta de cebolla y queso con masa de chía


Masa de tarta (sirve para realizar tartas con cualquier relleno):

Ingredientes:
200 grs. de harina integral fina
200 grs. de harina de trigo
20 grs. de levadura de cerveza prensada
3 cucharadas de aceite
1 huevo
20 grs. de semillas de chía trituradas
Sal y pimienta
Mezclar las dos harinas y formar una corona, en el centro mezclar todos los demás ingredientes e ir incorporándoles de a poco la harina hasta formar una masa homogénea.
Para el relleno:
1 kg. de cebollas
2 huevos
200 grs. de queso crema
sal, pimienta, queso rallado
Cortar las cebollas bien finitas y rehogarlas hasta que estén tiernas.
Aparte batir los huevos, con el queso crema y condimentar con sal, pimienta, y queso rallado.
Agregarle la cebolla y unir muy bien todo. Colocar el relleno sobre la masa extendida y cocinar en horno moderado.

Tarta de acelga y ricota con masa de chía

Realizar la masa base con semilla de chía antes explicada

Para el relleno:
500 grs. Acelga
2 cebollas
500 grs. Ricota
3 huevos
Queso rallado
Aceite de girasol
Sal, pimienta y nuez moscada a gusto.

Procedimiento:
Mezclar la acelga cocida y picada con la cebolla rehogada y la ricota. Picar los huevos duros y unirlos a la mezcla. Agregarle el queso rallado, sal, pimienta, aceite y nuez moscada a gusto. Cubrir la tartera, previamente aceitada, con la masa de tarta. Extender el relleno y espolvorear con queso rallado. Llevar a horno moderado aproximadamente 30 minutos.
Si se desea, se le puede colocar  a la tarta una tapa de masa igual a la de la base.


Pancitos integrales con semillas de chía

Este pan es neutro, por lo tanto es ideal para consumir en cualquiera de  las comidas.

Ingredientes
360 grs. harina integral fina
120 grs. harina de trigo
20 grs semillas de chía entera
1 cucharadita de sal
1 cucharadita azúcar
30 grs manteca
25 grs levadura prensada
100 cc leche tibia
100 cc agua tibia

Procedimiento
Poner en una taza las semillas de chía enteras y agua, revolver  suavemente y dejar reposar unos 15 minutos o hasta notar que las semillas y el agua forman un gel.
Colocar las harinas, la sal y el azúcar en un bowl. En el centro colocar la levadura y disolverla con la leche tibia. Agregar las semillas remojadas, la manteca blanda, y unir todo muy bien.
De a poco ir incorporando la harina y el agua, hasta integrar y formar un bollo.
Trabajar muy bien la masa, golpeándola, hasta dejarla tierna y elástica.
Dejar leudar en un ambiente tibio (puede ser el horno precalentado y apagado) hasta que duplique su tamaño. Tomar la masa leudada, volver a amasar y formar bollitos. Colocar en una placa con aceite y dejar leudar nuevamente. Se les pueden hacer cortes  en la parte superior.
Llevarlos al horno a 180° aproximadamente  hasta que queden doraditos. El tiempo de cocción depende del tamaño de los panes y del horno.




Recetas

Recetas con quínoa

Se puede  consumir añadiéndola a las sopas, como cualquier cereal y en distintas recetas, como si fuera arroz.
Al preparar cualquier receta, es importante, antes de cocinar la quínoa, lavar muy bien los granos. Para ello, colocar un poco de quinoa en un colador y enjuagar varias veces con agua. Luego, mientras el agua cae sobre los granos, frotarlos con los dedos para que al chocarse puedan desprender la capa que hace daño. Repetirlo algunas veces, escurrir y realizar la cocción base o incorporar como indica la receta que vaya a realizar.


Empanadas abiertas

Masa para 1 docena
150 gr harina integral fina – 200 gr harina leudante –8 cucharadas de aceite –  10 cucharadas de agua– sal a gusto
Opcional: agregarle 50 gr de salvado de trigo
Mezclar las harinas y formar una corona. En el centro colocar el aceite. Ir incorporando la harina y el agua hasta formar una masa homogénea.
Dejarla descansar en la heladera aproximadamente 30 minutos. Extender la masa bien fina y cortar cuadrados para realizar las empanadas.
Relleno
1 taza de quínoa – 1 taza de morrón picado – 1 taza de cebolla picada – ½ taza de apio cortado en daditos – ½ taza de pasas de uva – aceitunas picadas – sal, pimienta y cúrcuma a gusto
Rehogar el morrón, la cebolla, el apio, hasta que queden tiernos. Unirle la quínoa cocida y condimentar. Mezclar muy bien y colocar el relleno en el centro de la masa.. Armarlas presionando los ángulos del cuadrado, pero sin cerrarlos en la parte de arriba.
Cocinarlas en horno caliente sobre placas enmantecadas y enharinadas.

Budín de vegetales y quínoa

1 taza de quínoa – 1 zanahoria pequeña – 1 berenjena pequeña – 1 zapallito – 2 huevos – 1 cebolla de verdeo picada – Sal, pimienta y pimentón a gusto
Cocinar las verduras, escurrirlas muy bien y luego cortarlas. Unirle la quínoa cocida y los huevos previamente batidos. Condimentar.
Aceitar un molde de budín y colocar la preparación.
Llevar a horno moderado.

   Ensalada de quínoa criolla

Ingredientes
Quínoa                                      500 gramos
Semillas varias                          20 gramos
Tomate                                     2
Pimiento verde o amarillo          1
Cebolla                                       1
Cebolla de verdeo                       2 ramitas
Perejil                                        1 puñado
Aceite de oliva                            Cantidad necesaria
Vinagre                                       2 cucharadas
Pimienta y sal                             Cantidad necesaria
Procedimiento
Limpiá la quínoa varias veces para sacarle la saponina. Cocinala en una cacerola con agua o caldo de verdura hasta que esté bien tierna (recordá que la cocción es 1 taza de quínoa por 3 de líquido).
Tostá las semillas y molelas.
Salsa criolla:
Lo que tenés que hacer es picar bien chiquitos los vegetales y ponerlos en un bol. Agregarle pimienta y sal a gusto, el vinagre y el aceite de oliva hasta cubrir los vegetales. Dejalo reposar por lo menos 30 minutos y listo…
En un bol mezclá la quínoa fría con la salsa criolla y si es necesario condimentala con un poco más de pimienta y sal. Decorá con las semillas y el perejil.

viernes, 4 de febrero de 2011

Semillas




Manantial nutricional

   En este otro grupo de alimentos esenciales, encontramos numerosas, sabrosas y prácticas opciones, que aportan al organismo alta cantidad y calidad de minerales, proteínas, enzimas, vitaminas y ácidos grasos. Se trata del alimento más concentrado y más fácil de conservar, transportar y consumir. No olvidemos que la semilla (alimento que ha permitido la supervivencia de muchas etnias del planeta) es un compacto almacenaje natural de nutrientes, creado por los vegetales para garantizar la vida de la futura planta.

Las semillas representan una forma práctica y gustosa de incorporar a la dieta cotidiana, nutrientes de óptima calidad y fácilmente asimilables. Si bien cereales y legumbres son también semillas, por su contenido amiláceo y su forma de consumo, las consideraremos como grupos específicos de alimentos.
Todas las semillas son recomendables, pudiéndose variar diariamente y durante la misma jornada, entre alfalfa (se usa para germinar), almendra, amapola, castaña de cajú, castaña de pará, coco, chía, girasol, lino, maní, nuez (común y pecan), pistacho, sésamo y zapallo. Otras semillas suelen consumirse únicamente en forma de harinas: el caso de la algarroba y el cacao. Única recomendación en la despensa para las semillas: almacenarlas al reparo de fuentes de humedad, luz y calor.
Adquirir semillas con cáscara es la mejor garantía de conservación, ya que el mismo diseño natural preserva a los componentes nutricionales. Excepciones a la regla suelen ser a veces las nueces, que disimulan alguna falla interna. Por ello se suelen demandar semillas peladas, aunque esta certeza y comodidad obliga a mayores precauciones de almacenamiento (usar lugares más frescos y oscuros, y envases herméticos) y acorta su conservación. Esto se incrementa si adquirimos las semillas peladas y además tostadas; este procesamiento intensifica el sabor pero disminuye la conservación, por rancidez de los lípidos.
Además de enteras, podemos tener en la despensa otras presentaciones de semillas. Es el caso de semillas molidas y combinadas; el caso del gomasio (sésamo y sal), el multisemilla (girasol, lino, sésamo y chía) o el queso rallado vegetal (girasol, lino, sésamo, chía, germen de trigo, levadura nutricional, algas en polvo, salvado de avena). En estos casos conviene conservar a reparo de la luz, preferiblemente en heladera y en envase hermético.
También podemos tener semillas en forma de barritas o granolas (con cereales y frutas pasas) ó de mantecas vegetales (tahín, halva, girasol, maní), estas últimas de obligada conservación en heladera. Respecto a estas elaboraciones de semillas, si no las hacemos caseramente, la recomendación es evitar las formas industriales que suelen hacer uso de “ensuciantes” aceites vegetales hidrogenados (margarinas), azúcares refinados y numerosos aditivos y conservantes.
CONSUMO DE SEMILLAS
Decíamos que las semillas representan la merienda ideal, el alimento más práctico para viajes o excursiones, y un valioso complemento de las comidas principales. Son fáciles de transportar y consumir, no necesitan cocción, y al ser fuente completa de nutrientes, generan rápida saciedad.


La germinación es la forma más eficiente de consumir semillas.
Resumidamente podemos decir que la germinación permite disponer de un alimento crudo y vital en cualquier clima y lugar, sin requerir espacio ni dispositivos especiales. Los brotes son fáciles de obtener (solo exigen algo de organización y enjuagues diarios); generan nutrientes limpios y seguros (controlamos el 100% del proceso); y brindan excelente suplementación (vitamínica, enzimática, energética y alcalinizante) a costo ínfimo.
Dada la concentración nutricional de los brotes, conviene consumirlos en dosis moderadas, acompañando ensaladas u otros platos. También pueden agregarse a jugos o licuados de frutas y verduras. Dado su potencial enzimático y vitamínico, es conveniente consumir los brotes crudos o apenas saltados. Por ello no conviene dejarlos desarrollar en exceso, lo cual implica dilución de nutrientes e incremento de fibra.
En general se recomienda consumir las semillas crudas. Si las deseamos tostar para intensificar su sabor, lo mejor es hacerlo en el momento del consumo y con cuidado de no excedernos en el tiempo, para evitar degradar sus riquísimos nutrientes. Otra técnica menos agresiva para intensificar sabores, consiste en freezar la semilla (probar con cajú).
Las semillas tienen tal concentración de nutrientes, que representan la mejor forma de complementar platos carentes de proteínas y ácidos grasos. Se pueden incorporar a ensaladas, comidas principales y postres. Si bien siempre conviene agregar semillas enteras, en el caso de aquellas con estructura coriácea y de difícil masticación (sésamo, chía, lino), se pueden espolvorear molidas, en forma de gomasio,  multisemilla o  queso rallado vegetal.
Otro ejemplo de interesante complementación nutricional son las barritas y las granolas, donde la mezcla con cereales (avena arrollada, amaranto inflado) y frutas (pasas o frescas) da lugar a un alimento completo y práctico. Sin ir más lejos, semillas y fruta fresca dan lugar a una merienda ideal, sustanciosa, energética, económica, práctica y depurativa.

Otro potencial de las semillas, es la generación de cremas, mantecas y leches vegetales, por la simple molienda y combinación con agua y/o aceites. Son procesamientos, sencillos de hacer en casa, que permiten reemplazar homólogos derivados animales de fuerte arraigo cultural, con notables beneficios nutricionales y depurativos.
El sésamo es un buen ejemplo de ello, aportando su altísimo tenor de calcio biológico fácilmente asimilable, en forma de leche, manteca (tahin), crema dulce (halva, con miel) y otras combinaciones creativas y gustosas. Es el caso de la salsa blanca vegetal (bechamel), que obtenemos agregando nuez moscada, sal y agua caliente sobre manteca de sésamo.
Las leches vegetales pueden acompañar granolas o desayunos, integrar la alimentación de los más pequeños, y ser saborizadas y enriquecidas con el aporte de miel de abejas, harina de algarroba, cacao amargo y esencia de vainilla.
Respecto a las semillas que solemos consumir en forma de harina, algarroba y cacao, rivalizan en cuanto a sabor y a cualidades alimentarias. Permiten “chocolatear” leches vegetales (haciéndolas aún más sabrosas y nutritivas), panificados, postres y golosinas. En el caso de la algarroba, se puede consumir en forma de patay (dulce turrón seco que se obtiene artesanalmente al cocer la mezcla de harina de algarroba con agua) o formando parte del café de semillas.




Cómo germinar las semillas


Teniendo en cuenta que la vida latente en las semillas desaparece con la cocción, podemos decir que la mejor manera de consumirlas es germinadas, ya que así conservan todas sus sales minerales, vitaminas y fermentos, que actúan como biocatalizadores que regulan las reacciones metabólicas del cuerpo. Son, además, una excelente fuente de energía.

Se pueden comer de múltiples maneras: en ensaladas, bocadillos, sopas, etc.

Son numerosas las semillas que pueden ser germinadas:
Soja verde
Alfalfa
Trigo
Lentejas
Apio
Hinojo
Linaza
Sésamo
Berro
Y también otras como las semillas de avena, guisantes, maíz, centeno, cebada, mijo, girasol, cebolla, zanahoria o trébol.

Cómo se germinan las semillas:
Para germinar una semilla necesitaremos: agua y aire.
Hay que tener en cuenta, sin embargo, que no deben de estar expuestas a la luz y que, mientras más calor haga, con mayor rapidez brotarán.

Las precauciones que se deben de tomar son: que no tengan una excesiva humedad y que no les falte el aire, por ejemplo, en caso de que el bote se cerrara, porque esto las podría pudrir.
La manera más sencilla de hacerlas germinar es utilizando un bote o bandeja.

El proceso es el siguiente:
 Se lavan las semillas.
 Se cubre con ellas el fondo del bote (no se ponen demasiadas).
 Se cubren con agua ( 3 veces el volumen de las semillas).
 Se dejan un tiempo en agua, normalmente unas 24 horas.
  Tras esto, se escurren y enjuagan 2 ó 3 veces al día. La idea es que los granos nunca estén secos.
 6° Finalmente, y dependiendo del tipo de semilla, tras unos días conseguiremos que germinen.
Un truco: Si se quiere que las semillas tengan clorofila, se colocan durante el proceso en un sitio iluminado por la luz del sol, pero siempre teniendo especial cuidado de que la luz no les dé directamente.





jueves, 3 de febrero de 2011

Bienvenida






Les damos la Bienvenida al blog de Almahue que en Mapuche significa "Lugar del Alma".


Convencidos que una alimentación saludable permite mejorar nuestra calidad de Vida, que somos una parte de esta inmensa Naturaleza y que, como Seres Conscientes y Razonables de este Planeta, es nuestra esencia cuidar y respetar a los animales decidimos abrir las puertas de este lugar que es "Almahue". 


Nuestro objetivo principal es que tomemos Consciencia, que aprendamos a cuidar nuestro cuerpo, que por algo lo tenemos, y no lo maltratemos sólo porque nos resultó gratis. Queremos compartir con ustedes alternativas saludables para mejorar la calidad de Vida. Queremos que se tome Consciencia del cuidado de nuestra Naturaleza. 


Cada cosa que compartamos con ustedes será de Corazón y con las mejores intenciones. Esperamos que les sea de gran utilidad y les embellezca el Alma.


Gracias por estar ahí!!!!