"Después de tantos años, nunca el sol le dijo a la tierra: estás en deuda conmigo. Pensad lo que puede hacer un Amor así... iluminar todo el Mundo".
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domingo, 24 de julio de 2011

Cómo Germinar Semillas

BROTES, EL DESPERTAR DE LA VITALIDAD (2ª Parte)


Las semillas germinadas están llenas de vitalidad y sus valores nutricionales se multiplican. Son muy ricas en vitaminas, minerales, clorofila y enzimas, además son fáciles de digerir y asimilar.
Por eso hoy los invitamos a probar una de las formas más sencillas de germinar semillas en casa.

jueves, 21 de julio de 2011

Germinado de Semillas


BROTES, EL DESPERTAR DE LA VITALIDAD

Hoy les proponemos esta idea que aportará cientos de nutrientes a sus comidas y toda la familia se beneficiará en cuanto a salud y energía.

viernes, 11 de marzo de 2011

Sésamo

En esta semilla, puro calcio y proteína!!

Las semillas de sésamo, muy utilizadas en la cultura oriental, poseen buena cantidad de calcio (134 mg), proteína (17 g) y ademas, reducen el colesterol malo.

Estas semillas son originarias de la India y de África. Contienen una gran cantidad de proteínas y metionina (un aminoácido esencial), tienen grasas insaturadas, calcio, hierro, Zinc, cobre y fibra. reducen los niveles de colesterol sanguíneo y como si esto fuera poco, previenen la impotencia masculina y la hipertensión. Entre los aceites comestibles, el aceite de sésamo tiene el máximo contenido de antioxidantes. Además, tiene dos tipos de fibra: la sesamina (potente antioxidante y protectora del hígado) y la sesamolina, que pertenece al grupo de los lignanos.

Actualmente, varios médicos recomiendan un consumo diario de estas semillas por encontrarlas ideales para:
El período de embarazo, lactancia y menopausia (por su gran aporte en calcio).
La mejoría ante la rigidez de las articulaciones ( por sus minerales).
Períodos de debilidad o anemia ( por su contenido en hierro).
Prevenir la infertilidad masculina ( por su aporte en Zinc).
Ayudar a controlar los niveles de colesterol ( por su aporte en lecitina, cuyo nivel es mayor que en la soja).

Si tomamos en cuenta estas recomendaciones y somos constantes en su ingesta diaria, comprobaremos que la creencia de que el ser humano necesita consumir alimentos de origen animal como por ejemplo carne vacuna o pollo para sobrevivir es totalmente errónea. De esta forma evitaremos "ensuciar" nuestro organismo con grasas saturadas, toxinas varias, diferentes alergias y acidosis, entre tantos males. 

Además, en la medicina china la usan para lubricar el corazón, el hígado, los riñones, el páncreas y los pulmones. Al tener un gran equilibrio a nivel de Sodio y Potasio, ayuda a tener un buen balance hídrico en el cuerpo.
Para no derrochar plata al cuete y para que nuestro organismo absorba todos los nutrientes es imprescindible remojarlas durante unas horas y luego molerlas. De lo contrario las semillas pasarán sin que tu cuerpo se entere.
Lo bueno es que las semillas (blancas, negras o integrales) se pueden usar tanto en postres como en comidas saladas.

Consejos gauchitos:
  • Comprá las semillas enteras, ya que las molidas tiene menos nutrientes.
  • Guardalas en lugares secos, oscuros, frescos y en un recipiente hermético.
  • El aceite de sésamo es excelente, tanto en sabor como en nutrientes.

Valor nutritivo por cada 15 grs:
  • Energía 85 Kcal
  • Proteína 2,5 g
  • Grasas 7,2 g
  • Carbohidratos 3,9 g
  • Fibra 2,5 g
  • Niacina 0,8 mg
  • Folato 14 mcg
  • Calcio 20 mg
  • Hierro 1,2 mg
  • Potasio 61 mg
  • Magnesio 52 mg
  • Zinc 1,5 mg


Pablito Martín. Chef – Periodista.

viernes, 4 de febrero de 2011

Semillas




Manantial nutricional

   En este otro grupo de alimentos esenciales, encontramos numerosas, sabrosas y prácticas opciones, que aportan al organismo alta cantidad y calidad de minerales, proteínas, enzimas, vitaminas y ácidos grasos. Se trata del alimento más concentrado y más fácil de conservar, transportar y consumir. No olvidemos que la semilla (alimento que ha permitido la supervivencia de muchas etnias del planeta) es un compacto almacenaje natural de nutrientes, creado por los vegetales para garantizar la vida de la futura planta.

Las semillas representan una forma práctica y gustosa de incorporar a la dieta cotidiana, nutrientes de óptima calidad y fácilmente asimilables. Si bien cereales y legumbres son también semillas, por su contenido amiláceo y su forma de consumo, las consideraremos como grupos específicos de alimentos.
Todas las semillas son recomendables, pudiéndose variar diariamente y durante la misma jornada, entre alfalfa (se usa para germinar), almendra, amapola, castaña de cajú, castaña de pará, coco, chía, girasol, lino, maní, nuez (común y pecan), pistacho, sésamo y zapallo. Otras semillas suelen consumirse únicamente en forma de harinas: el caso de la algarroba y el cacao. Única recomendación en la despensa para las semillas: almacenarlas al reparo de fuentes de humedad, luz y calor.
Adquirir semillas con cáscara es la mejor garantía de conservación, ya que el mismo diseño natural preserva a los componentes nutricionales. Excepciones a la regla suelen ser a veces las nueces, que disimulan alguna falla interna. Por ello se suelen demandar semillas peladas, aunque esta certeza y comodidad obliga a mayores precauciones de almacenamiento (usar lugares más frescos y oscuros, y envases herméticos) y acorta su conservación. Esto se incrementa si adquirimos las semillas peladas y además tostadas; este procesamiento intensifica el sabor pero disminuye la conservación, por rancidez de los lípidos.
Además de enteras, podemos tener en la despensa otras presentaciones de semillas. Es el caso de semillas molidas y combinadas; el caso del gomasio (sésamo y sal), el multisemilla (girasol, lino, sésamo y chía) o el queso rallado vegetal (girasol, lino, sésamo, chía, germen de trigo, levadura nutricional, algas en polvo, salvado de avena). En estos casos conviene conservar a reparo de la luz, preferiblemente en heladera y en envase hermético.
También podemos tener semillas en forma de barritas o granolas (con cereales y frutas pasas) ó de mantecas vegetales (tahín, halva, girasol, maní), estas últimas de obligada conservación en heladera. Respecto a estas elaboraciones de semillas, si no las hacemos caseramente, la recomendación es evitar las formas industriales que suelen hacer uso de “ensuciantes” aceites vegetales hidrogenados (margarinas), azúcares refinados y numerosos aditivos y conservantes.
CONSUMO DE SEMILLAS
Decíamos que las semillas representan la merienda ideal, el alimento más práctico para viajes o excursiones, y un valioso complemento de las comidas principales. Son fáciles de transportar y consumir, no necesitan cocción, y al ser fuente completa de nutrientes, generan rápida saciedad.


La germinación es la forma más eficiente de consumir semillas.
Resumidamente podemos decir que la germinación permite disponer de un alimento crudo y vital en cualquier clima y lugar, sin requerir espacio ni dispositivos especiales. Los brotes son fáciles de obtener (solo exigen algo de organización y enjuagues diarios); generan nutrientes limpios y seguros (controlamos el 100% del proceso); y brindan excelente suplementación (vitamínica, enzimática, energética y alcalinizante) a costo ínfimo.
Dada la concentración nutricional de los brotes, conviene consumirlos en dosis moderadas, acompañando ensaladas u otros platos. También pueden agregarse a jugos o licuados de frutas y verduras. Dado su potencial enzimático y vitamínico, es conveniente consumir los brotes crudos o apenas saltados. Por ello no conviene dejarlos desarrollar en exceso, lo cual implica dilución de nutrientes e incremento de fibra.
En general se recomienda consumir las semillas crudas. Si las deseamos tostar para intensificar su sabor, lo mejor es hacerlo en el momento del consumo y con cuidado de no excedernos en el tiempo, para evitar degradar sus riquísimos nutrientes. Otra técnica menos agresiva para intensificar sabores, consiste en freezar la semilla (probar con cajú).
Las semillas tienen tal concentración de nutrientes, que representan la mejor forma de complementar platos carentes de proteínas y ácidos grasos. Se pueden incorporar a ensaladas, comidas principales y postres. Si bien siempre conviene agregar semillas enteras, en el caso de aquellas con estructura coriácea y de difícil masticación (sésamo, chía, lino), se pueden espolvorear molidas, en forma de gomasio,  multisemilla o  queso rallado vegetal.
Otro ejemplo de interesante complementación nutricional son las barritas y las granolas, donde la mezcla con cereales (avena arrollada, amaranto inflado) y frutas (pasas o frescas) da lugar a un alimento completo y práctico. Sin ir más lejos, semillas y fruta fresca dan lugar a una merienda ideal, sustanciosa, energética, económica, práctica y depurativa.

Otro potencial de las semillas, es la generación de cremas, mantecas y leches vegetales, por la simple molienda y combinación con agua y/o aceites. Son procesamientos, sencillos de hacer en casa, que permiten reemplazar homólogos derivados animales de fuerte arraigo cultural, con notables beneficios nutricionales y depurativos.
El sésamo es un buen ejemplo de ello, aportando su altísimo tenor de calcio biológico fácilmente asimilable, en forma de leche, manteca (tahin), crema dulce (halva, con miel) y otras combinaciones creativas y gustosas. Es el caso de la salsa blanca vegetal (bechamel), que obtenemos agregando nuez moscada, sal y agua caliente sobre manteca de sésamo.
Las leches vegetales pueden acompañar granolas o desayunos, integrar la alimentación de los más pequeños, y ser saborizadas y enriquecidas con el aporte de miel de abejas, harina de algarroba, cacao amargo y esencia de vainilla.
Respecto a las semillas que solemos consumir en forma de harina, algarroba y cacao, rivalizan en cuanto a sabor y a cualidades alimentarias. Permiten “chocolatear” leches vegetales (haciéndolas aún más sabrosas y nutritivas), panificados, postres y golosinas. En el caso de la algarroba, se puede consumir en forma de patay (dulce turrón seco que se obtiene artesanalmente al cocer la mezcla de harina de algarroba con agua) o formando parte del café de semillas.




Cómo germinar las semillas


Teniendo en cuenta que la vida latente en las semillas desaparece con la cocción, podemos decir que la mejor manera de consumirlas es germinadas, ya que así conservan todas sus sales minerales, vitaminas y fermentos, que actúan como biocatalizadores que regulan las reacciones metabólicas del cuerpo. Son, además, una excelente fuente de energía.

Se pueden comer de múltiples maneras: en ensaladas, bocadillos, sopas, etc.

Son numerosas las semillas que pueden ser germinadas:
Soja verde
Alfalfa
Trigo
Lentejas
Apio
Hinojo
Linaza
Sésamo
Berro
Y también otras como las semillas de avena, guisantes, maíz, centeno, cebada, mijo, girasol, cebolla, zanahoria o trébol.

Cómo se germinan las semillas:
Para germinar una semilla necesitaremos: agua y aire.
Hay que tener en cuenta, sin embargo, que no deben de estar expuestas a la luz y que, mientras más calor haga, con mayor rapidez brotarán.

Las precauciones que se deben de tomar son: que no tengan una excesiva humedad y que no les falte el aire, por ejemplo, en caso de que el bote se cerrara, porque esto las podría pudrir.
La manera más sencilla de hacerlas germinar es utilizando un bote o bandeja.

El proceso es el siguiente:
1° Se lavan las semillas.
2° Se cubre con ellas el fondo del bote (no se ponen demasiadas).
3° Se cubren con agua ( 3 veces el volumen de las semillas).
4° Se dejan un tiempo en agua, normalmente unas 24 horas.
5°  Tras esto, se escurren y enjuagan 2 ó 3 veces al día. La idea es que los granos nunca estén secos.
 6° Finalmente, y dependiendo del tipo de semilla, tras unos días conseguiremos que germinen.
Un truco: Si se quiere que las semillas tengan clorofila, se colocan durante el proceso en un sitio iluminado por la luz del sol, pero siempre teniendo especial cuidado de que la luz no les dé directamente.